La arena y piedra son los áridos que dan volumen y resistencia a la mezcla. Sin áridos, el cemento solo sería demasiado caro, frágil y con mucha retracción al secar. La proporción correcta de arena, piedra y cemento define la resistencia del hormigón o la calidad de un revoque. Forman parte de la categoría de obra gruesa.
Arena fina y gruesa: usos en obra
La arena fina tiene granos pequeños y uniformes, ideal para revoques interiores, contrapisos livianos y mezclas de terminación. La arena gruesa (de río o de cantera) tiene granos más irregulares y da más resistencia, y es la que va en el hormigón para estructuras y contrapisos con carga. Mezclar distintas granulometrías mejora la compactación de la mezcla.
Pedregullo y piedra partida para hormigón
El pedregullo o canto rodado y la piedra partida o granza son los áridos gruesos del hormigón: aportan resistencia a la compresión y reducen la cantidad de cemento necesaria para una resistencia dada. El tamaño máximo del árido debe ser menor a un tercio del elemento a hormigonar.