Los ladrillos y bloques son los elementos de mampostería que forman las paredes y muros de la construcción. Su elección afecta el aislamiento térmico, la resistencia estructural, la velocidad de construcción y el costo. Forman parte de la categoría de obra gruesa, junto a cementos y hierros y mallas.
Ladrillo cerámico: hueco, macizo y portante
El ladrillo hueco (8 huecos o 18 huecos) es el más usado en paredes divisorias: liviano, buen aislante térmico y acústico. El ladrillo macizo tiene mayor resistencia y se usa en muros estructurales o de carga. El ladrillo portante es el más resistente de todos, apto para muros que soportan losas sin necesidad de columnas de hormigón.
Bloques de hormigón
Los bloques de hormigón son más grandes que los ladrillos y se colocan más rápido, cubriendo más superficie en menos tiempo. Son más pesados y de mayor masa, lo que da buena resistencia pero peor aislamiento térmico que el cerámico. Se usan en muros de contención, cierres perimetrales y construcciones donde la velocidad y la resistencia importan más que el aislamiento.
Ladrillo visto: estética y función
El ladrillo visto se usa cuando la pared quedará a la vista sin revoque: aporta relieve y calidez al espacio. Requiere juntas prolijamente terminadas con pastina o junta de color, y un sellado para protegerlo de la humedad del exterior. Combiná con revestimientos e impermeabilización.